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‘Israel’ no tiene derecho moral a existir

En esta guerra actual entre Gaza e “Israel”, el ejército sionista ha infligido un número de muertos civiles que hace que Daesh parezca un grupo humanitario.

‘Israel’ no tiene derecho moral a existir

El régimen israelí es único en constante necesidad de validación. Ninguno otro busca continuamente el reconocimiento de su enemigo, ni intenta recibir aprobación moral de sus pares por su comportamiento. Curiosamente, como siempre defiende su posición se somete a revisión, y, si algún régimen pudiera divorciarse de un “derecho a existir” basado en los méritos, sería “Israel”.

Lo que se ha cometido contra el pueblo de Gaza desde octubre de 2023 es un crimen sin precedentes en la historia de la humanidad. Nunca antes habíamos visto a un pueblo tan gravemente aterrorizado por un equipo militar moderno como lo está el de la Franja de Gaza. El ejército sionista ha batido todos los récords, ya sea por el tonelaje de las bombas lanzadas sobre los gazatíes, por el porcentaje de infraestructura destruida o incluso el número de niños, mujeres, periodistas, médicos y paramédicos, entre otros grupos protegidos asesinados.

Hoy vemos objetivamente en Gaza la peor crisis humanitaria del mundo, calificada como tal por el jefe de ayuda de las Naciones Unidas, Martin Griffiths. El número total de víctimas ha superado con creces las 100 mil, y es casi imposible contar la cantidad de heridos y muertos, ya que no hay medios para determinar las cifras precisas. Mientras continúa la pérdida masiva y sin precedentes de vidas humanas, el régimen sionista ataca la credibilidad de todos los que comentan y registran esta mancha en el historial de la humanidad, intentando socavar cada institución, desde el Ministerio de Salud de Gaza, hasta los órganos de las Organización de Naciones Unidas (ONU).

​Para aquellos que creen que la idea de que “Israel” no tiene derecho a existir es una afirmación demasiado exagerada, consideren algunos de los siguientes datos:

El gobierno israelí está actualmente siendo juzgado en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por cometer, lo que los jueces de la Corte Mundial decidieron unánimemente, eran varias violaciones viables de las Convenciones sobre Genocidio. Al mismo tiempo, “Israel” ha sido etiquetado por todos los grupos de derechos humanos regionales e internacionales de renombre como un régimen de Apartheid, e incluso su propia y principal organización de derechos humanos, B’Tselem, lo ha calificado de “régimen de supremacía judía desde el Río Jordán hasta el mar Mediterráneo”. Al mismo tiempo, tienen un caso pendiente en la Corte Penal Internacional (CPI), por crímenes de guerra cometidos en los territorios ocupados desde 2014.

En esta guerra entre Gaza e “Israel”, el ejército sionista ha causado una cantidad de muertes civiles que hace parecer a la organización terrorista Daesh, un grupo humanitario. En los dos primeros años de la insurgencia del mismo en Irak, la ONU afirmó que unos 18 mil 800 civiles fueron asesinados por ellos, mientras que, el ejército sionista masacró a más de 30 mil palestinos en unos cinco meses de contienda. De hecho, la verdadera cifra de fallecidos en la Franja de Gaza, cuando se contabiliza a los reportados como desaparecidos y enterrados bajo los escombros, probablemente se acerque a los 40 mil.

Históricamente hablando, la entidad sionista es responsable no sólo de la limpieza étnica masiva de entre 750 mil y 850 mil palestinos durante la Nakba (1947-1949), sino que también cometió expulsiones masivas de palestinos de sus hogares en el transcurso de la década de 1950; especialmente con los ataques a la Franja de Gaza en ese período. En 1967, otros 350 mil fueron expulsados de sus tierras, mientras que alrededor del año 1970, unos 100 mil resultaron obligados a abandonar sus hogares durante el período de los enfrentamientos en el Valle del Jordán.

En 1982, unos 20 mil palestinos y libaneses fueron masacrados cuando el ejército sionista invadió Líbano y obligó a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a abandonarlo. Una vez que salió la OLP, ya no había nadie para defender los campos de refugiados palestinos y los sionistas utilizaron sus grupos de milicias fascistas aliadas para asesinar en masa y mutilar a miles de ellos y chiítas libaneses. El caso más infame fue el de la masacre de Sabra y Chatila. “Israel” decidió entonces imponer una ocupación ilegal en el sur del Líbano, la que no abandonó hasta que la resistencia de la nación de los cedros los obligó a dejar el país en 2000.

El único grupo de palestinos que el régimen sionista afirma que es un ejemplo de cómo tratan mejor al “tipo correcto de árabe” son los ciudadanos palestinos de “Israel”. Estos palestinos son discriminados legalmente mediante más de 60 proyectos de ley aprobados en la Knesset israelí (Parlamento), y también estuvieron bajo ocupación militar hasta 1966, cuando los sionistas tomaron ilegalmente el este de Al-Quds, Cisjordania, Gaza, el Sinaí egipcio y los Altos del Golán sirio.

En cuanto a los palestinos beduinos, que tienen ciudadanía israelí y residen en el Naqab (Néguev), sufrieron desplazamientos masivos de cientos de miles, al igual que la mayoría de los ciudadanos palestinos de las tierras ocupadas, y ahora están sujetos a un programa de desplazamiento, por lo que sus aldeas “no reconocidas” frecuentemente son arrasadas y confiscadas para la expansión de los asentamientos.

Incluso entre la población judía israelí, la discriminación contra los judíos no europeos siempre fue rampante, esto incluyó rociar a los judíos iraquíes con desinfectante en la década de 1950 cuando llegaron por primera vez a la Palestina ocupada e incluso el robo de miles de bebés judíos yemeníes, que se suponía que han sido regalados a hogares judíos blancos. Este trato a los judíos del mundo árabe, a quienes se consideraba que tenían la mentalidad de “pueblos inferiores” e incluso fueron agredidos con insultos raciales por parte de miembros de la élite gobernante israelí, se parece a la Generación Robada y a las Escuelas Residenciales que se utilizaron para la llamada “civilización” de las comunidades indígenas de Australia y Canadá. Esto sin mencionar la esterilización más reciente de mujeres africanas y la discriminación desenfrenada contra los judíos etíopes que ha llevado a innumerables disturbios contra la policía, el más reciente en 2019.

El racismo está entretejido en el entramado social israelí en todos los niveles y no exime al propio pueblo judío; parte de esta historia fue el surgimiento del partido israelí Panteras Negras, que estaba formado principalmente por judíos de origen MENA.

Todo esto sin mencionar los horrores cotidianos bajo la ocupación que comenzó en 1967 en Cisjordania, Gaza y el este de Al-Quds. Nada de esto siquiera toca la superficie de la interminable expansión de los asentamientos ilegales en tierras palestinas, la demolición diaria de viviendas en Cisjordania y el este de Al-Quds. No cubre el hecho de que la entidad sionista fue el primer Estado reconocido por la ONU en legalizar la tortura y consagrar el escudo humano en su doctrina militar.

Todo lo mencionado anteriormente deja de lado el asedio a Gaza, que comenzó en 2006 y se reforzó en 2007. Deja de lado las masacres de alta tecnología llevadas a cabo contra ese pueblo en 2006, 2008-2009, 2012, 2014 y 2021. También omite el asesinato en masa de alrededor de 300 manifestantes no violentos de Gaza durante la Gran Marcha del Retorno de 2018-2019. Esta lista de ataques aéreos no menciona los bombardeos a menor escala que se llevaron a cabo durante los años intermedios: por ejemplo hubo un ataque contra Gaza a principios de 2023, antes de la guerra en octubre, y otro en agosto de 2022.

A estas alturas, gran parte del mundo sabe que el 97 por ciento del agua en Gaza antes del 7 de octubre no era apta para el consumo humano. Es bien sabido que ese territorio fue declarado inhabitable en 2020 por expertos de la ONU y que las condiciones en las zonas costeras sitiadas equivalían a un campo de concentración.

El breve resumen que se proporciona arriba solo toca la superficie de lo que la entidad sionista ha cometido durante su historia para contextualizarlo. Lo que ocurre ahora es tan increíblemente horroroso en su contenido y escala, que hay que remontarse a la época colonial para encontrar comparaciones algo adecuadas. Sin embargo, esta es la primera vez que vemos un genocidio en tiempo real, minuto a minuto y en vivo a través de nuestros teléfonos. Nadie puede afirmar que el mundo no lo sabe o que los propios israelíes no ven lo que está sucediendo. De hecho, la sociedad israelí apoya abrumadoramente este genocidio, según todas las encuestas disponibles realizadas.

En todos los niveles de la sociedad israelí, desde los políticos hasta las personalidades de los medios, desde los civiles en las redes sociales hasta los soldados en el terreno, los comentarios genocidas diarios contra los palestinos son implacables. No hay partidos de oposición israelíes viables que desafíen al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, todos defienden las mismas políticas racistas y se considera un motín que cualquier israelí abogue contra la masacre del pueblo de Gaza.

La entidad sionista tiene como premisa ser un lugar seguro para proteger al pueblo judío, un régimen que evitará otro Holocausto, pero han demostrado que no sólo son incapaces de defenderse contra una oposición bien disciplinada, sino que son un régimen que está provocando un genocidio. Todos los argumentos que puedan presentar los sionistas son derrotado y hechos polvo, el único que queda es que son capaces de hacer cualquier cosa porque son superiores y los palestinos/musulmanes/árabes son seres inferiores en su naturaleza. La entidad sionista nació del fanatismo europeo, con la idea de que, para acabar con el antisemitismo en Europa, tenían que emular con otros movimientos coloniales y comportarse como supremacistas blancos en el extranjero.

Ningún Estado tiene el derecho inherente a existir, existen como un hecho y esto sigue siendo así mientras existan los medios que les permitan permanecer. A nivel moral, si crees en el “derecho de “Israel” a existir”, entonces estás diciendo que crees en el apartheid, el genocidio, los crímenes de guerra y en una ideología racista; la existencia de la entidad sionista se basa en estos resultados e ideas.

En respuesta a los argumentos como los presentados aquí, los actores de mala fe argumentarán que el rechazo del “derecho de “Israel” a existir” es un llamado al exterminio del pueblo judío; y lo expuesto es todo lo contrario. El llamado al fin del régimen israelí es un llamado a la liberación del pueblo que vive en la Palestina ocupada, a la abolición de un régimen racista de apartheid y a la instalación de un sistema que otorgue igualdad de derechos.

También es un llamado a la justicia y, tras este genocidio en Gaza, la única solución justa es el fin del régimen sionista y la concesión de igualdad de derechos a todos los pueblos que viven entre el río y el mar, en la tierra de Palestina.

No hay ningún otro Estado miembro de las Naciones Unidas que entre en la categoría de Estado de Apartheid, mientras eclipsa el número de muertes civiles infligidas por Daesh, que está acusado de genocidio en el máximo órgano judicial del mundo, de crímenes de guerra en la CPI y es también un ocupante anexinista ilegal. Si hay algún miembro de la ONU del que se puede argumentar que no tiene derecho a existir, ese es “Israel”.

Fuente: https://espanol.almayadeen.net/articles/1823213/-israel–no-tiene-derecho-moral-a-existir

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