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Neil Young: Nuevo disco de un espíritu libre y contestatario

Fue de los músicos que en Estados Unidos más se opuso a las guerras del golfo, tanto a la de 1991 como a la de 2003

Para muchos aficionados al rock, indudablemente estamos hablando de palabras mayores. Un músico que está indisolublemente unido a la historia de la música popular contemporánea, que cuando ha habido que alzar la voz contra los abusos, las arbitrariedades y los atropellos de la política norteamericana nunca ha dejado de hacerlo y que en los últimos años, se ha mostrado extraordinariamente prolífico en lo que se refiere a su producción discográfica.

Gran parte de la ingente obra que se ha puesto en circulación de Neil Young en los últimos años se ha centrado en una exhaustiva revisión de su pasado, excavando sus bóvedas en busca de grabaciones en vivo, cajas y álbumes perdidos hace mucho tiempo como ‘Chrome Dreams’, cuyo lanzamiento estaba previsto para 1977 pero que quedó en el fondo de los archivos hasta 2023, habiendo sido su penúltimo lanzamiento discográfico. En medio de todo ello también remasterizó y amplió muchos de sus álbumes clásicos, todos bajo el lema de la serie ‘Neil Young Archives’. Pero nunca antes había hecho un trabajo como ‘Before and After’.

Este conjunto de 48 minutos y 13 cortes profundiza en su pasado para ofrecernos nuevas regrabaciones de canciones que recorren toda su carrera, comenzando con el “Burned” del álbum de 1966 de Buffalo Springfield, hasta «Don’t Forget Love» de su última colaboración con los Crazy Horse de 2021. Un complemento si no necesario, cuando menos muy apropiado y adecuado a todo su extenso catálogo.

Su viaje a través del pasado le lleva a temas oscuros como su «Homefires» de 1974, lanzado por primera vez en la caja ‘Neil Young Archives Volumen II: 1972-1976’ de 2020 y «I’m The Ocean» que grabó en 1995 con Pearl Jam para su magnífico álbum ‘Mirror Ball’, así como a canciones más familiares como «Mr. Soul» de Buffalo Springfield y la canción principal de ‘Comes A Time’ de 1978. Y todo se presenta como una pieza única e ininterrumpida, como un poema sinfónico-acústico acompañándose a sí mismo tan solo con guitarra, teclados y armónica. Ni Bob Dylan había hecho algo así hasta este momento.

Para todos los seguidores de Neil Young, quiero y debo advertir que este nuevo formato ni altera ni va a cambiar la percepción de las canciones. Eso sí, lo que estas nuevas tomas ofrecen es otra visión, necesariamente readaptada y diferente sobre las obras ya conocidas. Sin las guitarras distorsionadas que se escuchan en su versión original, «I’m the Ocean» se transforma en una canción folk acústica que encaja cómodamente entre cualquiera de los clásicos de Young de mediados de los 70. Del mismo modo, dos canciones del ‘Sleeps With Angels’ de 1994, «A Dream That Can Last» y «My Heart», ganan intensidad sin el escaso pero heterogéneo acompañamiento de Crazy Horse. La única canción inédita de este lanzamiento, «If You Got Love», grabada en su día para el ‘Trans’ de 1983, pero que se retiró en el último minuto. Incluso en esta etapa, Young está encontrando nuevas formas de reescribir su pasado.

Entiendo que resulta necesario en este momento poner en valor alguno de los elementos más importantes que a mi juicio, caracterizan su trayectoria como icono del rock más contestatario y comprometido con valores y principios de izquierda, teniendo obviamente en cuenta lo singular y relativo que el concepto “izquierda” es en la sociedad norteamericana.

De entrada, un dato que probablemente muy poca gente conoce: durante casi cuatro meses a lo largo de 1970, Neil Young, cuyo pasaporte era canadiense, vivió en los Estados Unidos como inmigrante ilegal, dado que se le negó la tarjeta de residente por trabajo como músico en tres ocasiones —una vez declaró que un oficial del departamento de inmigración le dijo ante la recepción de la primera negativa: “¿Por qué no prueba a cortarse el pelo, ducharse y vestirse como una persona decente, en lugar de aparentar ser un guerrillero cubano?”— lo cual le ha llevado en varias ocasiones a mostrar su solidaridad con los miles de latinoamericanos que tratan de escapar de la miseria a las que les condena el imperialismo y frente a quienes Trump levantó un muro de la vergüenza.

A mediados de los años 80 fue uno de los músicos de rock impulsores de los festivales de rock Farm Aid, una iniciativa destinada recaudar fondos para los pequeños granjeros y agricultores que no podían pagar la subida de las hipotecas sobre explotaciones agrarias que impuso la administración de Reagan en 1982 a los pequeños propietarios de tierras.

En la década de los 90 fue asimismo uno de los organizadores en Mountain View, California, de los conciertos Bridge School Benefit, que desde su primera edición han contado con la colaboración de nombres como Bruce Springsteen, David Bowie, The Who, Red Hot Chili Peppers, Trent Reznor, Pearl Jam, Sonic Youth, Paul McCartney y Foo Fighters entre otros. Estos conciertos, que se celebran cada año, ayudan a la recaudación de fondos para la financiación de la The Bridge School, una organización sin ánimo de lucro que su mujer Peggy Young fundó en 1987 con la patóloga Marilyn Buzolich ante la práctica inexistencia en Estados Unidos de escuelas donde educar adecuadamente a su hijo Ben, enfermo de parálisis cerebral y tetrapléjico. Esta institución educativa tiene como finalidad la integración en la sociedad de niños y niñas con necesidades especiales mediante el empleo de sistemas de comunicación alternativos e innovadoras tecnologías de apoyo.

Su preocupación por la defensa del medio ambiente y su profunda concienciación acerca de esta problemática le ha llevado de igual modo a utilizar el biodiesel como combustible de sus vehículos durante sus giras y a ser un decidido activista contra las actividades de la empresa Monsanto, contra cuyos dirigentes editó en 2015 el álbum conceptual ‘The Monsanto Years’, abiertamente crítico con la multinacional de productos agrícolas por su nocivo uso de OMG’s en la agricultura. E igualmente, fue de los músicos que en Estados Unidos más se opuso a las guerras del golfo, tanto a la de 1991 como a la de 2003.

Un ejemplo de coherencia, actitud y compromiso con los valores de progreso, solidaridad, fraternidad y progreso que son, a pesar de algunas estúpidas actitudes aisladas de algún “rockero” descerebrado, propios del rock, la música que cambió el mundo en los años 60. Merece la pena escuchar y disfrutar su nuevo disco.

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Fuente; https://diariored.canalred.tv/cultura/neil-young/

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